miércoles, 4 de mayo de 2016

Textos Ganadores. 51º Reto: Musas y fantasía



Texto Ganador en Prosa:
(27 puntos)

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(Leer comentarios en el grupo Territorio de Escritores)

Era una de sus pasiones; tenía el armario lleno de cajas apiladas. 

La última visita a la zapatería fue “especial”… Se iba a comprar unas náuticas; había quedado con sus amigas para pasar el día en el puerto, y las del año pasado ya no le convencían. Mientras se probaba unas que entraban en su presupuesto y además le gustaban, una ancianita se acercó a ella…

-Hola, jovencita… -le saludó la anciana… 

-Hola... –le contestó Emily sintiéndose… “confundida” tras una extraña sensación cuando miró sus profundos y grandes ojos grises…

-Veo que te gustan mucho los zapatos…y además, viajar ¿me equivoco?...

-Oh, pues no, no se equivoca… ¿y usted cómo sabe eso, por qué lo dice?...
-Eres de las mías… Entre nosotras nos reconocemos enseguida…
-No entiendo…
-Lo sé, a veces no sabes que tienes ese don, hasta que alguien te da el empujoncito…por eso estoy aquí…
La anciana le dio una tarjetita color ocre, con unas letras rojas grabadas que decían: Shoemaker of Dreams. Emily la cogió, la sujetaba entre sus dedos como si alguna fuerza la empujara a hacerlo sin tiempo ni opción a duda. Cuando levantó la mirada, la anciana ya no estaba… Dejó las náuticas en la estantería, y salió de la tienda dirección a aquella zapatería que figuraba en la tarjetita.
Aquello no era una tienda cualquiera… No se veía el final…<pero, cómo es posible…> 

Los zapatos estaban clasificados: mar, cielo, ciudad, bosque… Bosque… Se paró frente aquella enorme estantería, los miró de un lado a otro, de arriba a abajo, y eligió. Eran unas manoletinas color verde. Tenía algo de purpurina; radiaban luz… Se descalzó, se puso una, y luego la otra… Caminó…y caminó…y de pronto, voló…

Era un precioso y frondoso bosque. Miles de hadas revoloteaban a su alrededor y reían al ver su cara de asombro. Su vestido iba a conjunto con aquellas manoletinas, y su mano… ¡su mano sujetaba una varita!... <Esto debe ser un sueño> -pensó…
-No, no lo es… -le dijo la anciana quitándole las manoletinas… -pero sí un secreto…
Emily volvió a calzarse; tenía que salvar al mundo…

Ginebra Blonde

Texto Ganador en Prosa:
(27 puntos)


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Tus faldas eran una veces pura seda; otras, ruda arpillera. Pero mis infantiles manos se aferraron a ellas como si fueran las de una madre protectora.
Desde la más tierna infancia recurrí a tu hechicero embrujo y fuiste esa amiga invisible que jugaba conmigo, que se ocultaba a mi vera bajo la cama, a la umbría mirada del colchón donde fui concebida, repasando con mi dedo los metálicos rombos del somier quejumbroso. Realmente aún no sé por que recalaba en ese lugar solitario, donde pocas motas de polvo escapaban al acoso de una pertinaz gamuza. Pero ahí fragüé sueños, recorrí mares repletos de piratas y sirenas y volé a lomos de dragones. Las hadas, que coloreaba incansable en los cuentos en blanco y negro y papel corriente, venían a visitarme y me prestaban sus transparentes alas. Con ellas atravesaba el postigo del dormitorio, y llegaba al patio de pileta de la azotea, sin tener que subir la empinada escalera. El añil que blanqueaba las sábanas teñía mi cielo, en aquel entonces lleno de nubes negras. La ropa tendida al sol y mecida por suaves y cálidos vientecillos era la corte de mi castillo… o amenazantes monstruos. 
La luna me hipnotizaba cada noche que podía vislumbrarla y, en ese estado, escribía casi a oscuras, en trocitos de papel que guardaba en el cajón de la mesilla.
Tú siempre estabas conmigo. Ponías el lápiz en mi mano y caminaba solo. Aprovechaba la trasera de cualquier cuartilla que pillara, para garabatear palabras que sonaban “tan bonitas” que me dejaban boquiabierta, o aquellas otras que sólo se podían decir a solas y en voz baja, y luego había que confesar. Las ponía en fila como los soldaditos de plomo de mi hermano. Luego al leerlas me sorprendía porque habían construido un cuento, o trenzado un poema, o esbozado un lamento infantil que sólo tú entendías, mi musa querida, aya que alimentó mi tierno espíritu aventurero atrapado entre cuatro paredes; que abrió mis ojos al mundo adulto y despejó mis oídos para escuchar tras las paredes los susurros de tu voz. 
¡Gracias por tu compañía!

Ina Molina Pérez



Texto Ganador en Verso:
(21 puntos)

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Ella siempre estuvo ahí,
escondida, agazapada,
mas un día de la nada
apareció porque sí.

Me preguntó sorprendida:
¿Eres acaso el guardián
de esta locura y desmán?
Es que me encuentro perdida.

Y pareciéndome ilusa
me dejó como aturdido,
pero ya se ha convertido
en mi más querida musa.

Es mujer, es fantasía,
es el brote de una rosa 
es mi amistad más gozosa,
es ternura y poesía.

Es coraza, es armadura,
no se muestra, es vergonzosa,
es valiente y temerosa,
es el culmen en dulzura.

Escribe con mano izquierda
versos que lleva en el alma
y todo con mucha calma
se lo oculta a la derecha.

Hoy lee con atención,
no sabe que es mi madona
y seguro se cuestiona:
¿Seré yo su inspiración?

Carlos Corredor Cámara

Texto Ganador en Verso:
(21 puntos)

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Cosquillas de musa preñada
en soledades que aluzan

recuerdos...

que bañados en lágrimas,
disfrazan las preguntas
y el tiempo...
en una sombra desnuda,
con sonrisas forzadas,
decora con silencios...
las paredes descarnadas,
donde escribe mi pluma,
con la tinta de mis sueños
y la voz de una lágrima,
los deseos que esta musa, 
ha dejado con sus besos,
en mi alma viuda
con luto de esperanza...

Aunque sea oscuro el verso

su sombra es claridad,

incipiente aire fresco,

para esta lúgubre ansiedad,
estancada en el acerbo,
de una austera parquedad...
que devora el verbo...

Náufrago... 

a la deriva

en charcos de olvido

la sombra de una esquina
Trafago...
entre silencios y ruido

Melancólica espera...

de notas perdidas,

duelos del corazón...

melodías del alma.
Sombra sirena...
acordes de fantasía...
céfiro de una pasión,
silencio...soledad...magia... 
el destello de su voz 
me devuelve la sonrisa 
y el brillo en la mirada.


Eduardo Eguizábal Torre