jueves, 19 de mayo de 2016

Textos Ganadores. 53º Reto: Una mano amiga



Texto Ganador en Verso:
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Hoy por fin me he dado cuenta

donde está esa mano amiga,

tanto tiempo la he buscado
que hasta el vello se me eriza.
Hoy por fin ya la encontré
escondida entre mis ruinas,
entre mi pecho y mi espalda,
en soledad se desquicia.
Hoy por fin la pude ver,
de sonrojo se teñía
y buscándome las manos
quería ser mi sortija.
Las buscó, mas no encontró
mis dedos para sus cuitas,
pero yo no la abandono,
colgada en mi cuello vibra
-yo seré tu talismán-
quien dé color a tu vida.
Hoy por fin está a mi lado
en mi rostro ya hay sonrisas,
¿Saben donde se encontraba
la verdadera alegría?...
Estaba dentro de mí
en el corazón cautiva.
Rebusquen en sus entrañas
y escuchen cómo les silba,
en el alma, entre la bruma, 
la única mano amiga.

Carlos Corredor Cámara


Textos Ganadores en Prosa:
(21 puntos)

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Hacía tanto tiempo que no frecuentaba a mi familia, que sus rostros parecían sacados de una historia lejana, me refiero a mis tíos, primos, sobrinos. Han pasado por lo menos diez años desde que nos vimos por última vez, así que casi no percibía rasgos que me hicieran recordar que jugábamos cuando éramos unos chiquillos a veces compartíamos juegos, juguetes, vacaciones de verano.
Bastó un abrazo de solidaridad para recordar el lazo que nos unió alguna vez en la lejana niñez, como sucede en casi todas las familias, una situación difícil de enfermedad para ser más exacta nos reunió de nuevo. Había que donar sangre para mi tío Julián, del que todos los primos tenemos los mejores recuerdos. La anécdota principal es cuando fuimos a pasar el verano en su casa, encendimos una noche la fogata y nos contó cuentos de terror, haciendo sonidos extraños y grandes movimientos, se puso de acuerdo con mi primo Luis para que en el momento justo, apareciera con una sábana blanca encima y vaya que nos puso a correr y temblar. Al otro día yo era la comidilla de todos pues me quedé petrificada en mi silla y no hubo poder humano que me hiciera irme a la cama, así que mi tía le ordenó al tío Julián que se quedara conmigo junto al fuego contándome anécdotas menos espantosas.
Entre charlas que recordaban tantas aventuras juntos, nos dimos cuenta que habíamos desperdiciado tanto tiempo entre la distancia y la aventura de formar nuevas familias al casarnos y salir de casa para dejar de lado tantos lazos.
Con la promesa de reunirnos nuevamente y la tecnología que nos permite reunirnos de manera virtual, las distancias han sido menos y los encuentros más frecuentes pero sobre todo con la alegría de que no sea por causas de fuerza mayor, basta sentir protegidos, queridos y orgullosos de saber que somos una familia.

Araceli Martínez


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Hoy recuerdo bajo mi cerezo en flor, aquel día que nos conocimos.
Sentada, apoyada la espalda en su tronco labrado en el tiempo, dejo que las hojas que se caen en el declibe de su temporada cubran la falda de mi kimono.
Recuerdo aquel momento...

Yo derribada en el suelo tras una cruel bofetada de mi maestra. 

Mis finos ropajes desparramados por la tarima. 
Mis temblorosas manos en la cara.
Mis cabellos despeinados sobre mi blanca cara, manchados de carmín y lágrimas.
Mi alma quebrada, de la decimosexta hija del emperador en su quinto matrimonio.
Mi voluntad dirigida a ser poetisa, al conocimiento del arte y las costumbres.
Humillada, creía marchitar.

Cuando llegó tu mano extendida, tras una bella mirada de ojos profundos, que me trasportan a otro exótico mundo, donde todo es posible.

Convirtiendote en mi danna, hermoso capitán de barco forastero.

Cuando te necesito, apareces sin más, cual mago. Mago del momento, y de las mareas de sábanas de satén.

Extendiste la mano y se me grabó en el alma tu sonrisa encantadora de los vientos que soy capaz de mover por ti.

Dia trás día, extiendes la mano para levantarme y decirme : " Una mano, amiga".

Cristina Montenegro García