martes, 14 de abril de 2015

Ganadores: Reto nº 20: Y la Vida Cambió

RETO Nº 20: Y LA VIDA CAMBIÓ

Texto Ganador en Verso
 (Perfil de Facebook)

TE ECHO EN FALTA
Busco en los rincones de mi alma 
tu presencia
y añoro cada uno de los pasos
que rondaban mi silencio
haciéndose baladas en la noche,
y busco tu sombra que cubría la distancia,
que ahora nos vuelve a separar…

Retengo cada uno de tus gestos
y los besos insaciables
que sanaban la nostalgia 
en el algodón de nuestra piel,
cuando la pasión 
cesaba…

Y la vida cambió sin tu presencia
hasta romperme el alma
con los cristales del adiós
y el llanto contenido que, de nuevo,
ahogó un vacío… 
Interminable.

Y la vida cambió…,
cuando me dejaste
porque tu luna solo se refleja
en el lodo del recuerdo
de mi eterna bajamar.

Ángeles Sánchez Gandarillas©
6-IV-2015


Texto Ganador en Prosa

(17 puntos) 
María Pilar 
(Perfil de Facebook)


EL CRUJIR DE LA MANZANA

Mi pecado lo conoce el mundo entero, pero qué le voy a hacer si a mí me gustaba más ella que él tan peludo y descuidado y siempre pensando en las musarañas. Yo necesitaba algo que me permitiera sentir la fantasía que me elevara de aquella vida tan monótona. Con ella encontré ese punto de evasión que me llevó a una sensualidad sin artificios porque simplemente me alentaba el disfrute en libertad. 
Todo empezó al encontrarnos por primera vez. Su piel satinada y sus mejillas arreboladas lucían con tanta plenitud que no pude menos que dibujar mi mejor sonrisa. Cuando me la presentaron fue para decirme que ni se me ocurriera pensar en ella, para entonces ya había hecho un largo recorrido de miradas y suspiros. 
Cuando mis labios se acercaron a su piel, me inundó su fragancia afrutada y me produjo tal sensación ante la inmediatez de probarla que mi boca se humedeció. El crujido al morder por primera vez su tersa redondez fue tan placentero que me hizo cerrar los ojos para disfrutarlo como música celestial. Mi lengua se deleitaba con el delicioso sabor de su carnosidad y mis manos se mezclaban con su jugo apretando su cuerpo no fuera a escapar. 
Estoy segura que mi Señor disfrutó como un voyeur tras su nube. Al placer de ver le añadiría el de mirar, al de oír el de escuchar y al de oler el de olfatear. Pero con su voz de trueno me condenó a vivir errante por la tierra sufriendo sangre, dolor y lágrimas. 
Con la modernidad me es más fácil camuflarme y pasar desapercibida, pero mi auténtico yo sigue saltando de manzana en manzana cual pérfida. Seguidora de los Beatles por su logo y de Steve Jobs, ya sabéis por qué, aunque ahora se llame apple. 

© María Pilar