martes, 26 de mayo de 2015

Textos Ganadores del Reto nº 24: Sigue La frase

 RETO Nº 24: SIGUE LA FRASE

Texto Ganador en Verso


(31puntos)
GINEBRA BLONDE
 (Perfil de Facebook)

CUERPO A CUERPO
(Leer comentarios en el grupo Territorio de Escritores)

Llegó el momento esperado y temido…
Él se ha adelantado y ha disparado
Ella simula esquivarlo pero de pleno le ha dado
El fuego ha comenzado, huyen a otra trinchera
La sujeta por el cuello contra la fría piedra
La registra entre sus piernas…
Rompe con sus dientes los botones de su blusa
Ella consigue soltarse y lo tira al suelo
Con el pie sujeta su pecho y lo deja quieto
Ahora es él su prisionero…
Él presagia tortura, dulce y ácida tortura
Ella levanta su falda, se despoja de una prenda
Con ella cierra su boca…
Él se rinde vaticinio de lo que viene…
Y Llegan…
Llegan pisadas tras la puerta…
Salen corriendo del lavabo cómplices y sonriendo
Cómplices de esa guerra que han batallado
Llegan a casa, se descalzan, se desnudan 
Se echan sobra la cama…ahora…
El amor les espera bajo la almohada
Y junto a sus sueños…

Gine.P
Textos Ganadores en Prosa

(31 puntos)
 INA MOLINA 
 (Perfil de Facebook)

NUESTRA LUZ
(Leer comentarios en el grupo Territorio de Escritores)


Llegó el momento esperado y temido. Los dolores, distantes, empezaron de noche. De madrugada, más seguidos, aconsejaban acudir al hospital. En el ascensor pensó que se había hecho pis, pero no… “había roto aguas”. Afortunadamente llevaba una toalla. 
Cuando Sofía agarrada de Eduardo llegó al coche, clavó las uñas en el antebrazo de su esposo, intentando sin mucho éxito, contener un grito de dolor.
Sorteando semáforos y algún peatón noctámbulo o excesivamente madrugador, llegaron a la clínica, donde rápidamente fue atendida. Sofía pertenecía a un grupo de riesgo. Según el ginecólogo era una “primípara añosa”. Ella pensó que parecía el nombre de una cosecha de vino… 
Tenía 46 años cuando, ante su sorpresa y la de su marido, descubrieron un embarazo tanto tiempo perseguido y soñado, en lugar de una menopausia temprana.
Se negó a hacerse la amniocentesis, pues no quería poner en riesgo su gestación y no pensaba abortar bajo ningún concepto. Le comunicaron los riesgos para su salud y los problemas que podría presentar el bebé, pero Sofía no quiso saber ni siquiera el sexo del mismo. Su habitación se decoró de verde, como la esperanza nunca perdida. 
Llevó su gravidez con ilusión y algo de pudor al principio.
Ahora camino al quirófano sólo pedía a las “autoridades celestiales” que su hijo/a respirara una vez fuera de su seno.
Conciente en todo momento gracias a la epidural, y cogida de la mano de Eduardo, le fue practicada una cesárea, pues su tensión se había disparado.
<Es una niña> dijo el médico, mientras la neonata lanzaba su primer llanto ante la injusta nalgada de bienvenida. 
Sofía vio el cruce de miradas entre las enfermeras, el doctor y Eduardo, y aquellos ojitos inconfundibles: Down. 
Ella sólo alcanzó a decir: <Es preciosa, parece chinita, la llamaremos Lucía, pues será nuestra luz>

Ina Molina Pérez


(31puntos)
GINEBRA BLONDE
 (Perfil de Facebook

MUJER, PECADO Y HUMANA
(Leer comentarios en el grupo Territorio de Escritores)

Llegó el momento esperado y temido…la lluvia bañaba la armadura de la guerrera por cuyo rostro resbalaba la sangre que se mezclaba entre los barrizales de aquella llanura inundada de cuerpos inocentes sin vida. La bestia la observaba de lejos con su álgida respiración entrecortada. Subió sobre su negro corcel vestido en plateada indumentaria, y cabalgó despacio hacia aquella espantosa bestia que no dejaba de mirarla. Aves de rapiña desde lo alto parecían acompañarla…la lluvia cesó de pronto, desmontó de su caballo, caminó firme hacia ella, y cuando la tuvo cerca, blandió su espada. El cuerpo de la bestia se desplomó, quedó de rodillas ante ella. La guerrera se despojó de su armadura ungida en sangre coagulada, y entonces, dos grandes y blancas alas se desplegaron de su espalda… La bestia miró aterrorizada y rendida ante tal belleza impregnada de una luz que le cegaba, ella hincó su espada en la tierra mientras la bestia agonizaba, detuvo su mirada un instante ante tal masacre y horror, y alzó sus alas… 
Del cielo sonó un estruendo, abiertas quedaron sus murallas cediendo paso al ángel que se acercaba con el alma bañada en dolor y las manos ensangrentadas… Fue juzgada, más…ella no vio pecado en el acto de empuñar su espada en virtud del inocente, por lo que las leyes divinas arrancaron sus alas y la echaron a ese vacío entre el cielo y la tierra. Pero un nuevo mundo se abrió ante ella…su pecado se hizo carne, su piel se tornó suave y blanca perla, y sus ojos, dos mares donde ahogarse… Y entonces, miró allí a lo alto donde la excomulgaron, y sonrió…pues esa sería su más dulce venganza…habitar esta tierra en la que poder caminar y volar sin alas, y en la que ser…mujer, pecado, y humana.

Gine.P