viernes, 29 de abril de 2016

Textos Ganadores. 50º Reto: Camino o destino...




Texto Ganador en Verso:
(35 puntos)

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(Leer comentarios en el grupo Territorio de Escritores)

Quizás vengo...
de donde nunca estuve
y voy siguiendo,
los pasos que nunca anduve.

Atajos de quimera
laberinto de ensueño
espejismo...entelequia...

Sueños de sendero...
pies de nube...
cicatriz de silencios,
la soledad encurte,
las suelas del tiempo.

Martillo, tachuelas, yunque,
sandalias nuevas...cuero viejo,
a mi corazón saca lustre,
el duende tras el espejo.

Trasgo remendón,
eco y reflejo,
el betún de su voz,
da brillo a mis sueños.

Escucho...
tus juegos peregrinos
y... me pregunto...
¿camino o destino...?

Quizás sea camino...
sendero sin huellas,
hoja muda de tinta, 
devoradora de ideas.

O tal vez...sea destino... 
ocaso de la madrugada,
sombra tras la esquina,
alcoba de la esperanza.

Pero...soy transito,
pasado que impulsa...
presente vivo... 
futuro que estimula...
los pasos indecisos,
de esta loca pluma,
que escribe con latidos,
las sombras de una duda...
haciendo camino.

Cada paso es una fortuna...
de valor infinito,
cada piedra una aventura...
de color indefinido.

Eduardo Eguizábal Torre




Texto Ganador en Prosa:
(32 puntos)


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(Leer comentarios en el grupo Territorio de Escritores)

Durante mis días malos; mi sangre se hace burbujas, y me provoca tensión. Una sensación de querer rascarme las vísceras, siento un vacío en el estómago, pero no es hambre, más bien... un antojo.
Siempre; siete días en la víspera de la luna nueva.
Llueve...
Gotas gordas comienzan a caer, explotando en los cuerpos de la gente que huye, en los perros que husmean la basura, en las marquesinas de neón y hace correr el maquillaje de las que no duermen nunca.
Las calles pronto quedan desiertas. Solo una anciana trata de liberar su silla de ruedas, atascada en un hoyo inundado de la acera. A nadie parece importarle lo más mínimo.
Me acerco; tomo las empuñaduras y jalo con fuerza. Una voz jovial me agradece. Me doy cuenta que esa mujer no es una anciana como yo creí. Trata de voltear pero la lluvia le golpea tanto el rostro que desiste.
Sigo de frente, empujando la silla. La mujer me cuenta que salió a buscar algo de comer. Su esposo no ha llegado a casa. Cree que la ha abandonado para siempre. ¿Quien querría vivir con una mujer que no camina y a penas ve? Se pregunta.
La llevo a casa. Le pongo en las piernas una toalla y ropa seca. Hago sopa caliente, carne roja, casi cruda y vino tinto. Al poner la mesa, me doy cuenta que se ha cambiado y se peina con los dedos. 

Comemos en silencio, ella lo hace mesuradamente aunque esta hambrienta. La observo, me llama la atención que suprime cualquier comentario del sabor de la cena.

Me sonríe agradecida y satisfecha. Me ha hecho mil preguntas; no he contestado ninguna. Cree que soy tímido o mudo.

Le he alimentado y escuchado durante seis días. Incluso me he quedado dormido a sus pies mientras me contaba su vida. Ahora jura que un ser divino me puso en su camino, que soy un tipo de re-embolso, que le debía la vida. La verdad es que no tiene la menor idea de su destino, mañana conocerá el terror del que nadie a soñado nunca.



Osorio Lobo